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Una de las preocupaciones que mayor intranquilidad produce entre los usuarios es el ahorro. Por eso, es importante escoger la mejor tarifa para poder disfrutar de un consumo que garantice la eficiencia energética en la vivienda. Pese a que el gas natural se consagra como la instalación que mayor demanda ocupa en España, lo cierto es que existen alternativas que pueden resultar más baratas, dependiendo de cada hogar, e incluso, más ecológicas.

fuente renovable o butano y propano

Los usos de los sistemas de Gas Licuado del Petróleo (GLP)

Una de las mayores desventajas del gas natural es que no llega a las zonas rurales o alejadas de la metrópolis. Es en este sentido cuando los sistemas alternativos entran en juego. Si se trata de una vivienda vacacional o segunda residencia, es probable que los sistemas de autoconsumo supongan un desembolso demasiado costoso, ya que los usuarios pasan escasos meses en las casas de verano. Por lo tanto, el propano y el butano resultan la mejor opción para proporcionar suministro al hogar.

-El gas propano

Por un lado, el propano se puede canalizar, de manera que actúa igual que cualquier suministro eléctrico. Su gran ventaja es que soporta temperaturas por debajo de los cero grados, lo que la convierte en una fuente de energía útil para las zonas de montaña donde, en ocasiones, las variaciones térmicas pueden ser bastante bruscas.

A modo de conclusión, se podría destacar que, si se trata de una segunda residencia a la que se acude con frecuencia, el propano es la mejor alternativa.

-El gas butano

Por otro lado, el butano se vende en bombonas de hasta 13 kg, por lo que, de primeras, su consumo eléctrico es limitado. Sin embargo, esta característica se puede ver como un aspecto positivo, en tanto que el usuario puede controlar el gasto. Su uso está pensado para periodos cortos y ocasionales.

La actualidad digital: las alternativas del autoconsumo

La revolución tecnológica ha cambiado por completo los hábitos de consumo y la población cada vez es más consciente de los efectos nocivos que generan los combustibles como el petróleo o materiales como los plásticos. En un intento por reducir el consumo de productos contaminantes, la crisis medioambiental del presente ha llevado a la creación de materiales más sostenibles que se alimenten de las fuentes de energía renovables.

Es así como nace el autoconsumo, una práctica en donde el propietario de la vivienda forma parte del proceso de producción del consumo energético de la casa. De este modo, el usuario puede ahorrar dinero en las facturas, ya que estos sistemas corren con la ventaja de que producen un suministro eléctrico eficiente.

De todas las instalaciones de autoconsumo que dispone el mercado, el más conocido son los paneles solares fotovoltaicos, es decir, las placas solares, que se colocan en el exterior de una vivienda para ofrecer un suministro ininterrumpido de luz. No obstante, la energía eólica, que se extrae del viento, puede ofrecer un consumo barato y sano para el hogar.

  • La energía eólica

Se trata del sistema más maduro de todo el catálogo de energías renovables. Toda la fuerza del viento que recolecta a través de sus aspas se lleva a un autogenerador, cuyo objetivo es transformar sus beneficios en consumo eléctrico. Para su instalación, el usuario precisa de un exterior en el que poder montar los molinos de viento. Puede que se vea como un proyecto costoso, pero lo cierto es que se trata de una inversión que, poco a poco, irá devolviendo ese desembolso inicial en forma de facturas eléctricas mucho más baratas.

Como procede de una fuente renovable, se trata de un recurso inagotable, gratuito y natural, por lo que el usuario disfrutará de un servicio ininterrumpido y ecológico.

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