Biomasa

Biomasa2018-10-09T11:39:22+00:00

La calefacción por biomasa es una de las formas más tradicionales para obtener calor y se practica desde hace miles de años. Hasta hace unas décadas, la calefacción se limitaba a las chimeneas que, normalmente, no eran capaces de distribuir el calor de manera eficiente al resto del edificio. Una chimenea aporta calor de manera irregular, lo que no asegura un gran confort de calefacción.

Una de las alternativas a las chimeneas son las calderas. Hace aproximadamente 30 años, Austria comenzó a fabricar primero calderas de leña, luego de astilla, para finalmente construir sistemas de calefacción basados en pellets.

Con los años, los equipos se han ido perfeccionando hasta llegar a proporcionar el mismo servicio que las calderas convencionales de gas o gasoil.

Beneficios de una instalación de biomasa

Muchas personas se preguntan por qué instalar una caldera de biomasa. Siempre que se realice una instalación adecuada utilizando calderas automatizadas, estas son sus ventajas:

  • Conseguir un ahorro sustancial en los costes de calefacción (dependiendo del combustible y la demanda, se puede ahorrar hasta un 505% de los costes de calefacción)
  • Independizarse de las serias fluctuaciones de los precios de los combustibles fósiles.
  • Poder comprar el combustible a diferentes proveedores locales (o incluso producir leña o astilla ellos mismos)
  • Utilizar una calefacción respetuosa con el medio ambiente.

Confort y fiabilidad de las calderas de biomasa

Una caldera de biomasa automatizada, ofrece un máximo confort:

  • El cliente no necesita mancharse ni transportar el combustible, ni sacar la ceniza de manera repetida
  • La caldera se limpia por si misma gracias a diferentes dispositivos ya integrados.
  • A nivel doméstico se vacía el cenicero unas 4-5 veces al año. Es un proceso de 2 minutos. Y lo bueno es que la ceniza puede usarse de abono en el jardín.

Quiénes pueden instalar una caldera de biomasa

Cualquier tipo de usuario puede instalar una caldera de biomasa en su vivienda: desde una pequeña vivienda unifamiliar, pasando por piscinas, polideportivos, casas rurales, residencias de ancianos, empresas, granjas hasta comunidades de vecinos y grandes hoteles.  Cuanto mayor la demanda térmica, mayor será el ahorro.

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